La cuarentena y la desnudez de la cultura


El sector es el más castigado por el cese de actividades. La abundancia de conciertos online gratis, puso en alerta a muchos artistas, que comienzan a buscar otras alternativas para paliar la falta de trabajo. Hay muchas preguntas sin respuesta.

Desde hace unos días, algunos sectores de la cultura de España están en alerta. Con más de un mes de cuarentena, y todas las actividades culturales canceladas, la actividad artística en las redes fue compulsiva, primero, y luego fue mermando a medida que el tiempo pasó, con infinidad de conciertos en vivo online sin remuneración

En nuestro país, ocurrió algo parecido. Los artistas, desde sus lugares, subieron a las redes conciertos enteros, se sumaron a otros para hacer presentaciones colectivas online y propiciaron festivales en vivo desde sus casas. La mayoría de forma gratuita, convencidos de que también esto era una forma de promocionar sus trabajos, aprovechando que la gente estaba en sus casas usando las redes.

Sin embargo, el alto tránsito de esta actividad y la extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio, desnudó la realidad de los artistas independientes, para quienes la falta de shows en vivo y la imposibilidad de dictar clases (quienes tienen alumnos), implica quedarse sin ingresos.

Por estos días, algunos –los menos-, comenzaron a intuir que este paro podría hacer peligrar el año cultural y propusieron otra manera de promocionar lo que hacen, ya sea sumándose a propuestas aranceladas o limitando las apariciones en vivo e invitando a sus seguidores a ingresar a sus canales de comunicación, como es el caso de Yamila Cafrune, que, con un comunicado en su Facebook, anunció que no realizaría videos en vivo e invitó a su público a recorrer todo su trabajo en sus cuentas virtuales, que implicó “un trabajo de muchos años”. Otros casos, impulsan talleres y eventos solidarios, para paliar la situación de espacios de contención, los más castigados en este  tiempo, poniendo como condición para ingresar al live, una cuenta bancaria o un link para aportar dinero. Los integrantes del quinteto Duratierra, por caso decidieron encarar “otras formas más participativas”, realizando charlas aranceladas cuya recaudación irá a un merendero de Villa Soldati; por otro lado en Córdoba, la Fundación Alegría Ahora propone conciertos solidarios (uno por semana) para ayudar a las familias carenciadas de los alumnos que asisten a su escuela. El CAFF, propicia conciertos en vivo online, con una entrada que se puede conseguir a través de Ticket hoy.

El Instituto Nacional de la Música inició una convocatoria para dar ayuda a los músicos que no ingresen en el Programa Nacional de Emergencia, pero quienes son correspondidos son muy pocos, dependiendo de los registrados y de quienes no tienen otros ingresos.

Como el músico no es el primer eslabón de la cadena cultural, toda el área esta resentida por la prohibición de actividades. La imposibilidad de realizar conciertos en vivo (que se extenderá aún más, con probabilidades de recomenzar después de mediados de año), deriva en productores, técnicos, agentes de prensa, centros culturales,  y todo lo que involucre dicho evento. Días atrás, las asociaciones de Córdoba firmaron un comunicado en conjunto informando sobre la situación del sector.

En resumen, esta circunstancia que aqueja al mundo, cuya solución no parece estar cerca, dejó desnuda a la cultura independiente. La pregunta que más suena es si todos los que se vuelcan a las redes a mirar conciertos, luego pagarán una entrada, cuyo valor hoy, para un concierto online es irrisoria. También se cuestiona si, una vez liberada la posibilidad de regresar a las actividades normales, habrá público para la gran cantidad de conciertos que deberán reprogramarse.

Ya se vislumbra que cuando la cuarentena llegue a su fin, quedará mucho por hacer. En principio se sabe que nada volverá a ser igual al menos por un largo tiempo.

Pao De Senzi

1 comentario

  1. Excelente publicación Pao. En lo personal creo que sin duda hay que adaptarse a esta modalidad on line sobre todo en lo referido a clases. Lo de los conciertos me parece un furor donde todos temen quedarse fuera de todo y por tanto nadie quiere perderse de nada hoy. Mañana no se. Los conciertos que he escuchado de artistas locales están aún muy precarios en recursos tecnologicos para el vivo, pero vale el esfuerzo de adaptación. Aunque no creo que haya público dispuesto a pagar por algo que en plataformas se escucha 200 veces superior por bajo costo. Creo que hay como un ímpetu generalizado de los musicos de sentir que todos estamos haciendo a pesar de todo, pero a la vez hay como una fantasía de que es una lucha de todos. Cuando en realidad todos estamos en la lucha porque nos toca sobrevivir pero peleando individualmente desde el punto de vista artístico y esto es algo que a mi juicio puede exacervarse si no se lo labura desde asociaciones o entidades que agrupen ,organicen y asesoren a les artistas para conocer cómo reclamar sus derechos laborales dentro de un formato tan abiertamente generoso como un mar de gente queriendo dar y recibir. Por otro lado si es cierto que mucha gente está tocando más en las redes que lo que venía tocando en reductos. Y hasta incluso invirtiendo menos. Parece una ironía pero es un dato a observar. On línea el artista toca sabiendo que no le pagan y a la vez que tampoco tiene que insistirle a nadie que por favor lo haga. Lo que ineludiblemente tiene que hacer al pasar la gorra en un local. O sea , si bien por ahora no hay pago el artista on line muestra lo suyo, según mi apreciación sin desnudar la precariedad laboral, cosa difícil de ocultar cuando se presenta en la mayoría de los locales públicos. Creo que sin dudas estamos obligados a modalidades y formatos nuevos. por eso veo importante no olvidar de donde y como venimos, a ver como se puede hacer para que algunas situaciones sean para mejor y no sigamos apostando siempre al mal menor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *