La vida de Chavela Vargas, en un documental de Netflix

La plataforma de streaming estrenó en julio un film que cuenta la vida de la gran artista, a través de imágenes y entrevistas

“Traigo un montón de valijas cargadas de muchas cosas y ahí las dejo, en el escenario”. Quien decía esto, era Chavela Vargas, una de las artistas más importantes de México y Latinoamérica. Chavela es retratada, a través de imágenes, conciertos y su propia voz en entrevistas y conferencias, en un documental de Netflix dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi. El film se nutre también de testimonios de ex parejas, amigos, artistas y en especial, Pedro Almodóvar, uno de los mentores de su regreso a los escenarios, y gran amigo. 

La frase del comienzo, surgió de la boca de la intérprete en una entrevista informal aun grupo de mujeres, justo cuando estaba cumpliendo 77 años, y recomenzaba su carrera, luego de más de 10 años de no aparecer en público. El mundo la creía muerta,- olvidada por su condición de lesbiana y su adicción al alcohol- y cuando regresó, como el ave fénix, todo fue doblemente maravilloso.

Chavela Vargas había nacido como María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano en el año 1919 en Costa Rica, en el seno de una familia que la maltrató y la escondió por su forma particular de comportarse y vestirse. “Me escondían cuando llegaba gente a casa”, contaba. A los 17 años, llegó a México, y desde allí, proyectó su carrera, primero, y en un breve tiempo como una cantante convencional (me vestía con ropas de mujer y me maquillaba, parecía travesti!) hasta que  comenzó a vestirse con pantalones, lo que provocó un impacto en su público, y a la vez, el rechazo delos programadores de los teatros, por lo que casi toda la primera etapa de su carrera, fue figura de clubes nocturnos y cabarets.  Con una voz que no cuadraba en el modelo convencional, pero sí en las historias que escribía José Alfredo Jiménez (su gran amigo) logró transmitir el dolor de aquellas canciones. “Como si ya nacieras con esta herida de la vida, o herida de la muerte.”

En los ochenta, se hundió en el alcohol y la depresión, sumado al olvido por su condición sexual, y luego de en una sociedad machista. Luego de 12 años, un productor español la encontró cantando en un club nocturno y le propuso viajar a Madrid. Allí conoció a Pedro Almodóvar, gran admirador suyo, quien puso su voz al frente de la banda de sonido de sus películas más famosas, y la devolvió a los grandes escenarios. Detrás quedaron sus amoríos en los 50 con Ava Gardner y Frida Kahlo y muchas relaciones y desencuentros amorosos en México, país al que regresó, poco antes de su muerte para presentar el libro Dos vidas necesito: las verdades de Chavela, y ofrecer un homenaje a Federico García Lorca. Luego, regresó a Madrid, donde se subió al escenario para hacer el último concierto de su vida.

Curiosamente, en el documental no se contempla la relación de la cantante con Joaquín Sabina, quien le dedicó una de las canciones más conocidas de su repertorio. Si, pone en relieve la figura de una de las mujeres más importantes del arte latinoamericano, cuya vida fue ejemplo de lucha, compromiso y tenacidad. Sería imposible concebir un bello documental sobre un artista, si el paso por la vida de este artista no fuera tan significativo, como para hacerlo.

PDS

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