CRÓNICA AUTOMOVILISMO - FORMULA 1

20 AÑOS DE FÓRMULA 1 SIN PILOTOS ARGENTINOS

Crónica de una realidad que lleva 20 años

Hay fechas en el deporte nacional que deben ser recordadas porque representan momentos históricos, tanto buenos como malos. El 15 de abril de 2001, en la localidad de Imola, Italia, Gastón Mazzacane abandonaba el Gran Premio de San Marino en la vuelta 29 cuando rodaba décimo sexto por culpa de una avería en su Prost Acer. El piloto argentino se sacó el cinturón de seguridad y se bajó de ese monoplaza que no paraba de echar humo por el motor. 

Los comisarios no tardaron ni un minuto y apagaron ese fuego que se llevó consigo la última actuación de un piloto nacional en la máxima categoría del automovilismo. Después de esa carrera, la escudería francesa decidió reemplazar al oriundo de La Plata por el brasileño Luciano Burti. 

“Yo perdí mi carrera en la Fórmula 1 por haber ido a Prost”. Dijo el ex piloto de Fórmula 1. Y afirmó que si pudiera ir en el tiempo, se hubiera quedado en Minardi y no habría cambiado de equipo. 

Si bien ya han pasado más de 20 años desde la última vez que se vio a un piloto representar la celeste y blanca en la Fórmula 1, pocos saben que hubo una clara oportunidad de la mano de Martín Basso a fines de 2001 y principios de 2002. El piloto argentino, que venía de correr en la Fórmula Atlantic -una categoría norteamericana de fórmulas-, tuvo la oportunidad de hacer una prueba con el equipo Minardi para definir quién sería el compañero del piloto Alex Yoong la siguiente temporada entre él y Mark Webber. Incluso, existía una cierta preferencia del dueño de la escudería por el argentino: “Había mucho entusiasmo dentro del propio Giancarlo Minardi que te decía -Para mí, va a andar mejor que Webber- pero nunca lo pudimos medir”. Contó Eduardo Ramírez, ex mánager en Fórmula 1 de Esteban Tuero y Mazzacane.

Desafortunadamente, Argentina estaba pasando por uno de los peores momentos económicos de su historia; se había decretado el Corralito que trajo enormes consecuencias económicas, y Basso tuvo que regresar al país para ayudar en la fábrica de válvulas de su familia en Rafaela. 

Los años pasaron, los autos fueron cambiando y los pilotos, también. Colombia tuvo a su representante en la categoría, Juan Pablo Montoya, mientras que Brasil podía alardear de tener a Felipe Massa y a Rubens Barrichello. Incluso Venezuela tuvo a su corredor: Pastor Maldonado. Pero Argentina seguía sin tener su piloto nacional en la Fórmula 1. La situación económica del país había mejorado con respecto a 2002, por lo que el tema presupuestario ya no era un impedimento. 

Había especulaciones y rumores, pero nunca fueron más que eso. Así fue hasta principios de 2009, cuando Peter Windsor -ex mánager de Williams- anunciaba la creación de un nuevo equipo llamado USF1 Team para la siguiente temporada. La escudería buscaba un piloto con cierta experiencia en monoplazas y financiamiento económico; fue así que apareció el cordobés José María “pechito” López con un respaldo de 8 millones de dólares provenientes de sponsors, su propio bolsillo y del gobierno nacional para asegurarse una de las butacas. 

Pero ese sueño se esfumó; el 15 de enero de 2010, la escudería detuvo la fabricación de los monoplazas por problemas económicos, a dos meses del comienzo de la temporada. Diez días más tarde, Pechito firmaba el contrato con el “equipo”: “Se nos vendió una mentira”. Expresó el piloto cordobés en una nota para Automundo. 

El tiempo siguió pasando, la Fórmula 1 se volvió cada vez más cara, y las escuderías como Minardi tuvieron que abandonar por temas de plata o fueron compradas por escuderías más poderosas, lo que volvió incluso más difícil la llegada de pilotos nacionales. El deseo existe; pilotos como Julián Santero o Facundo Ardusso han expresado sus ganas de correr: “Totalmente. Si tendría la posibilidad de correr en Fórmula 1, no lo dudaría ni un segundo”. 

Aun si la plata es el factor principal por el que no hay pilotos argentinos, el talento y la pasión que existe por este deporte en el país son la esperanza de que algún día se pueda ver una vez más nuestra bandera en la máxima categoría del automovilismo.