Jorge Julio López, 15 años desaparecido

Este 18 de septiembre se cumplirá un aniversario más de la desaparición del hombre que declaró como víctima y testigo en el juicio por delitos de lesa humanidad en el que fue condenado a prisión perpetua el represor Miguel Etchecolatz.

La noche del 27 de octubre de 1976 fuerzas de seguridad ingresaron a Los Hornos (Provincia de Buenos Aires) con el fin de secuestrar a los militantes del barrio. Entre los detenidos se encontraba Jorge Julio López.

Las fuerzas que lo secuestraron junto a las demás personas estaban bajo el mando de Miguel Etchecolatz, por entonces director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha del entonces jefe de Policía de la provincia, Ramón Camps. Como director de Investigaciones, Etchecolatz dirigía los 21 centros clandestinos de detención (CCD) que había instalado la policía provincial, para torturar, violar y eventualmente asesinar a las personas detenidas y hacer desaparecer sus cadáveres. 

López estuvo detenido en cuatro CCD, allí sufrió torturas y presenció varios asesinatos, entre ellos los de dos compañeros de militancia en el barrio. Finalmente, fue liberado el 25 de junio de 1979. 

 27 años después, el 28 de junio de 2006, el albañil declaró como testigo en la causa contra Echecolatz, sus hijos, que nunca lo habían oído contar lo que le había sucedido, estuvieron presentes y lloraron. 

Dos meses y medio después, el 18 de septiembre de 2006 era el día de los alegatos. López había arreglado con su sobrino que lo pasara a buscar por su casa, con el fin de asistir al tribunal, sin embargo, salió de su casa sin esperarlo, caminó varias cuadras y fue visto por varios testigos, la última persona que lo vio fue un vecino suyo, Abel Horacio Ponce, parado en la calle 66, “entre la verdulería y el local de Edelap”.l. Ese día desapareció por segunda vez. Al día siguiente, Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por los delitos de lesa humanidad. 

Durante los primeros dieciocho meses la causa fue caratulada como “desaparición simple'' y la investigación del hecho quedó a cargo de la Policía Bonaerense, la misma fuerza de la que Etchecolatz había sido un alto funcionario. En mayo de 2008, la causa fue caratulada “ desaparición forzada” y la Policía Bonaerense fue apartada de la investigación. 

Hasta 2017 la investigación judicial no había podido determinar qué le sucedió a Jorge Julio López, ni encontrar sus restos en caso de haber sido asesinado. Los organismos de derechos humanos sostuvieron desde un primer momento que se trataba de un delito en el que habían participado miembros de las fuerzas de seguridad retirados y en actividad. Cuestionaron la investigación judicial y las operaciones tendientes a establecer pistas falsas. 

Las sospechas sobre Etchecolatz se fortalecieron en 2014, cuando un fotógrafo descubrió que, en el momento de oír su condena en otro caso de violación de derechos humanos, el represor tenía en sus manos un papel, donde se leía escrita a mano la siguiente anotación: "Jorge Julio López Secuestrar". 

La abogada querellante, Guadalupe Godoy, dijo en una entrevista que el secuestro de Lopez “es una herida abierta, pero a la vez es la certeza del porqué tenemos que hacer, 45 años después, los juicios”.