AGENDA DEL PODER REAL: FIN DE LA POLARIZACIÓN Y TERCERA OPCIÓN LIBERAL

El diario Clarín compartió los datos de una encuestadora de “renombre”, la cual arrojó una intención de voto de cara al 2023 que abre espacio al partido libertario liderado por Javier Milei y José Luis Espert, posicionándolo en el tercer lugar, detrás de Juntos por el Cambio y El Frente de Todos. Esto desnuda el propósito de los sectores dominantes, que no es más que el asegurar una victoria de la oposición en las próximas elecciones.

El conflicto con el campo del 2008 se podría adjudicar como el inicio formal contemporáneo de “la grieta” en Argentina. Impulsada por el poder económico, mediático, judicial y político, aquella polarización sirvió para que siete años después vuelva a gobernar la derecha de la mano de Mauricio Macri.

Los cuatro años que vivió el país, estruendosos económicamente hablando, fueron tiempos de júbilo para los sectores más pudientes debido a que pudieron concentrar más riqueza, pero al mismo tiempo, sufrimos un aumento de la desocupación, la pobreza y la mayor deuda que un país tuvo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero así como en su momento utilizaron la segmentación para que sólo se dirima entre el peronismo y una derecha conservadora, hoy el método será desintegrar ese bipartidismo para traer al juego a una derecha extrema como el partido libertario, ya instalado luego de un fogoneo intencional por parte del poder real tras ver mancada la fórmula de JxC.

Esta corriente de pensamiento se presenta como un aire nuevo que viene a combatir a la “casta política”, pero en realidad es todo lo contrario. Los libertarios existen desde mitad del siglo XX, pero en estos tiempos crecieron gracias a personas como Donald Trump, que lo usó para diferenciarse del Partido Demócrata estadounidense y así ganar las elecciones.

Esta ideología que hoy reúne en el mismo bando a liberales clásicos, neoliberales, anarco capitalistas, entre otros, tienen como guías a economistas como Milton Friedman quien tenia como principal concepto que el estado no deba intervenir porque el mercado se regula solo. Sus políticas fueron impulsadas en los 80’ por Inglaterra y EE.UU, en los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, allí se generó un crecimiento económico a costa de mayor desigualdad y un aumento de la pobreza y el desempleo.

En nuestra región podemos recordar el caso de Chile, que de la mano del dictador Augusto Pinochet instaló un modelo que dura hasta hoy y que acabó por completo con la clase media en ese país.

En los 90 ́, durante el menemismo, el ministro de economía Domingo Cavallo hizo lo propio aquí con la convertibilidad. Allí se privatizaron la mayoría de las empresas públicas, dejando al estado sin intervención en sectores estratégicos.

Cabe destacar que hoy los libertarios de Argentina y el mundo tienen variadas contradicciones, ya que ellos usan como premisa “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo” pero están en contra del aborto, denigran al colectivo LGBT que agrupa a las personas con diferentes orientaciones sexuales e identidades de género, rechazan al feminismo y son negacionistas del cambio climático.

Los sectores que financian a este partido, pese a que actúan desde el ostracismo, tienen nombre y apellido: las fundaciones Atlas y Libertad son sus principales auspiciantes, ya que son las encargadas de organizar todas las charlas que dan Milei, Espert y demás. Sus socios son entidades financieras, bancos y empresas agropecuarias nacionales.

Sin embargo, estas apenas funcionan como filiales de la cabeza que mueve todas las fichas y se llama Atlas Network, una fundación estadounidense que trabaja a nivel global y desde la oscuridad juega un rol importante para imponer la estrategia conservadora y así empujar una agenda de extrema derecha libertaria: bajar impuestos a los ricos, privatizaciones industriales y de la seguridad social, desregulación y ataques a sindicatos.

Por eso hay que tener claro que en la Argentina siempre se decidió y se va a seguir decidiendo entre dos modelos de país, y que la tercera alternativa que se intenta instalar no es más que una variante aún peor que puede traer más pérdida del salario, más desempleo y más pobreza para nuestro pueblo.