A 10 AÑOS DE LA ESTATIZACIÓN DE YPF

Un 16 de abril de 2012 el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció la decisión de expropiar el 51% de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.A. (YPF) pertenecientes a la petrolera española Repsol y así lograr el autoabastecimiento. A continuación analizaremos cómo y porqué se llegó a esa determinación y cuál es la situación actual del petróleo argentino.

El 13 de diciembre de 1907 se realizó el primer descubrimiento de petróleo en Argentina en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, antes de eso la principal fuente energética del país era el carbón mineral importado del Reino Unido que representaba el 95% de nuestras necesidades.

Desde ese entonces existe la dicotomía de si debe ser explotado por el sector privado o mantenerse en manos del estado. Es por eso que han habido diferentes manejos y negociados detrás de este recurso no renovable.

No fue sino hasta 1922 que fue creada la empresa YPF bajo la administración del gobierno de Hipólito Yrigoyen, haciendo de ella la primera petrolera estatal integrada verticalmente en todo el mundo, significando esto que la empresa abarcaba casi la totalidad de los eslabones del circuito productivo del petróleo: extracción, refinación y comercialización.

Esto permitió abrir nuevos polos de producción, se construyeron barrios para los obreros, se abrieron caminos, se mejoró la comunicación y se instalaron escuelas para las poblaciones que se creaban alrededor de los territorios explotados. Además fue pionera en un tipo de concepción del trabajo que involucraba, junto con el empleo, la satisfacción de la vivienda propia, la educación y el tiempo libre de los trabajadores.

A partir de la década del ’30, con la denominada “década infame”, existieron pocos avances en la producción del petróleo y se dio un estancamiento. Luego, tras la asunción de Juan Domingo Perón en 1946 tuvo un despertar con una política desarrollista y nacionalista. Sin embargo, cuando comenzó el segundo mandato, el país se encontraba en una crisis energética: YPF estaba muy lejos de autoabastecer y, en consecuencia, importaba un 60%, lo que generó en 1954 la primera crisis y la alternativa de buscar capitales extranjeros.

Así predominó el desmantelamiento de YPF a fin de garantizar el costoso endeudamiento externo y, durante la última dictadura militar, la empresa sufrió una gran crisis financiera que atravesó al Gobierno de Alfonsín y aterrizó en los 90´ con el Presidente Menem, que la privatizaria.

Para el año 1998, el sector privado ya contaba con casi el 75% de las acciones, mientras que el Estado mantenía su acción de oro. Finalmente, en 1999, se vendió el último 24% de acciones estatales y provinciales a Repsol por un valor de 9.000 millones de dólares, pasando a denominarse la empresa como Repsol YPF. La multinacional española compró en el mismo año otro 73% de acciones que pertenecían al sector privado.

Desde su adquisición hasta 2011, Repsol tuvo una caída del 54% en petróleo y del 97% en gas. Por ese principal motivo, en el año 2012 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió un proyecto de ley al Congreso Nacional para expropiar las acciones de YPF, equivalentes al 51% de su capital social. A su vez, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), dispuso la intervención de la empresa Repsol YPF y declaró de interés público nacional la exploración de hidrocarburos, para lograr el autoabastecimiento.

Tras su reestatización, YPF pasó de invertir 2000 millones de dólares a 6000 millones en búsquedas de potenciales yacimientos y perforación de pozos exploratorios, en tan sólo tres años. También, la producción de petróleo y gas aumentó entre 2011 y 2014 un 10 y 25%, respectivamente. Las reservas crecieron un 23%, posicionando a la estatal en la proveedora del 58% del mercado de naftas, 60% de gasoil y 43% de fuel oíl.

Durante el gobierno de Mauricio Macri la compañía volvió a ser gestionada con la lógica de empresa privada. Se designó como ministro de energía a Juan Aranguren, que venia de ser presidente de la empresa privada Shell, donde tuvo más de 800 clausuras por violar la normativa ambiental Argentina.

De 2015 a 2019 se disminuyeron las inversiones y el resultado fue una caída en todas las variables y una deuda que le tocó renegociar a la gestión actual de la empresa.

Hoy YPF proyecta un 40% de crecimiento de la inversión, por un total de 3.700 millones de dólares. De ese número, 1.600 millones se destinarán para el desarrollo del yacimiento Vaca Muerta y 700 millones para la modernización y adecuación de las refinerías. También se prevé un aumento del 8% de la producción, lo que significará el mayor crecimiento de los últimos 25 años, y un 40% de crecimiento de la producción no convencional.