LA RELACION ENTRE SALUD MENTAL Y SALUD DENTAL

Algo en lo que no nos paramos a pensar es en la relación entre la salud bucal y la salud mental, y viceversa. Está claro que dependiendo del momento, podemos apetecer más o menos hacer ciertas cosas, por ejemplo el cepillado de dientes. Pero esta situación se agrava y se hace mucho más característica en aquellas personas cuya salud psicológica o mental se ve alterada.

Según la web de la Confederación de la Salud Mental en España, 1 de cada 4 personas tiene o tendrá algún problema de salud mental a lo largo de su vida. Además, más de la mitad de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento no lo reciben, sin olvidar que de quienes lo reciben, un porcentaje significativo no recibe el adecuado. Lo que afecta a su forma de vida y por supuesto, a cómo se cuidan.

Lo más importante es destacar que la depresión no es un problema menor. Depresión y caries se presentan muchas veces unidas por una razón muy simple: una persona que está deprimida no tiene ánimos para nada, y eso incluye descuidar entre otras cosas, su higiene dental.


Pero no solo eso, ciertos estados de ánimo depresivos también pueden alterar la dieta normal hacia una dieta cariogénica, es decir, rica en azúcares fermentables como la sacarosa. Lo que agrava aún más la aparición de caries si se descuida la higiene dental.

Según un estudio publicado en la Fundación Española Dialnet “la ansiedad provoca además disminución del flujo salival, enfermedad periodontal avanzada y disestesia oral”. También advierte que ciertos medicamentos para tratar la depresión pueden aumentar la incidencia de enfermedades dentales o incluso a la alteración de sabores, cambio en el color de la lengua… y mal aliento. Con el agravante de que el mal aliento puede afectar mucho a la forma del paciente de relacionarse con los demás, causando otro problema más que añadir a su estado depresivo.

Con respecto a las caries y a la ansiedad sucede lo mismo que con la depresión, la ansiedad tiene muchas maneras de manifestarse, una de ellas puede ser el no querer salir de casa o volverse una persona más aprensiva a la hora de acudir a ciertos sitios que nunca de por sí le agradaron, como puede ser el dentista.


Obviamente, al no acudir al dentista aumenta el riesgo de desarrollar afecciones bucales de todo tipo, sobre todo caries, que no por ser una de las afecciones más comunes, es poco importante. Una (o varias) caries que se descuidan pueden llegar a ser graves y provocar tanto dolor que impidan realizar la vida con normalidad. Incluso pueden provocar muchas molestias al comer, haciendo que el paciente adelgace y por supuesto, perder dientes.


Otro factor a tener en cuenta en el caso de las enfermedades mentales y la salud bucal, es el uso de los medicamentos. Al igual que pasaba en el caso del tratamiento de la depresión, los medicamentos para tratar la ansiedad pueden tener efectos secundarios como disminuir la producción de saliva. Esto, que a priori para el paciente puede parecer insignificante (bebiendo agua ya está solucionado), no lo es.


Como sabemos, la saliva no solo se encarga de hacer que masticar sea más fácil, es que además protege el esmalte dental. Lo que quiere decir que si hay poca saliva, disminuye esta protección y por tanto aumenta el riesgo de caries y otras enfermedades bucales.


Altos niveles de ansiedad pueden además provocar la apariencia de bruxismo, llevando al paciente a rechinar o apretar los dientes con fuerza, lo cual conlleva un desgaste del esmalte, dolor mandibular o dental, alteraciones de la articulación temporomandibular y cefalea.

Los trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia están englobados dentro de los trastornos de la conducta alimentaria. Su mayor daño a los dientes se da por los vómitos continuos, ya que el ácido que contienen termina dañando muy seriamente el esmalte que protege los dientes, empezando por la parte de atrás de los mismos. Pero además, los dientes se van debilitando y es mucho más fácil que se rompan.


Además, tras vomitar, el paciente se lava los dientes y ya que vomita de forma frecuente, esto significa que se los lava continuamente, lo que puede llevar a que las encías se retraigan.


Otra consecuencia de perder el esmalte es que los dientes quedan desprotegidos y se vuelven hipersensibles, por tanto todo duele mucho más. Incluyendo algo tan simple como el cepillado diario. Además aparecen, como es lógico, muchas más caries.

Y si la bulimia es comer mucho y vomitar, la anorexia es lo contrario: no se come lo suficiente. En casos de malnutrición severa, esto puede llegar a desembocar en osteoporosis, lo que tiene como consecuencia que los huesos se debilitan, el maxilar sufre de movilidad dental y al final, los dientes se caen.


Aparte de estas enfermedades mentales mencionadas, existen muchas más:

Patología dental habitual en el paciente esquizofrénico: Un estudio realizado en pacientes con esquizofrenia se demuestra que ni más ni menos que el 61% presenta una higiene bucal deficiente, con sequedad de la boca, pérdida de dientes y caries en estado avanzado y de gravedad. En este caso, la sequedad de la boca se considera un efecto secundario de la medicación antipsicótica, utilizada en estos pacientes.

Salud bucal en pacientes con trastorno bipolar: En el caso de estos pacientes, hay que tener en cuenta los dos polos opuestos en los que se pueden encontrar: la fase de depresión y la fase de manía. Sobre la primera ya hemos hablado, pues es común para toda persona con un cuadro depresivo. Pero es importante destacar que si bien en la fase depresiva se descuida la higiene dental, en la fase de manía es lo contrario: es posible que ahora la preocupación por los dientes sea exagerada, lo que lleva al paciente a cepillarse los dientes continuamente, provocando problemas dentales como la abrasión.


En general, los estudios concluyen que los pacientes con trastorno bipolar ven afectada su salud dental por un mayor riesgo de desarrollar caries, sufrir xerostomía, presentar anormalidades en la percepción de sabores y cómo no, el bruxismo, ya que todo estado de ansiedad y nervios puede llevar a hacer rechinar los dientes.

La demencia o Alzheimer: Un estudio de la AGS (American Geriatrics Society) publicado en el 2020, indica que las personas que no se cepillen diariamente los dientes tienen entre un 22% y un 65% más de probabilidad de desarrollar enfermedades asociadas con la demencia senil. Con estas personas existe el agravante de que descuidan su higiene y cuidado dental de una manera incluso más grave, pues simplemente olvidan hacerlo. Esta es la consecuencia más obvia y que como en todos los demás casos, conlleva a caries y problemas bucales varios.


Pero yendo más allá, en el caso concreto del Alzheimer, es bastante común que se desarrolle una periodontitis avanzada, ya que los pacientes con demencia muchas veces no son capaces de interpretar el dolor o de comunicarlo. Lo interesante es que en principio se creía que la infección oral aparecía tras aparecer la enfermedad. Pero últimamente se han realizado estudios y pruebas de ADN en pacientes fallecidos que llevan a la conclusión de que la infección oral se da primero y es un factor que influye mucho en el avance hacia el cerebro y cuya consecuencia puede ser la aparición de enfermedades mentales.


En resumen, como hemos podido ver a lo largo del artículo, los trastornos mentales tienen una gran influencia en la salud dental. Ya sea por los efectos secundarios de las medicaciones, el descuido de los pacientes hacia sí mismos por falta de ánimo y en muchos casos, se añade la dificultad de tener una atención adecuada.