40 años de democracia: ¿qué modelo de país queremos?

El 30 de octubre de 1983, los argentinos y argentinas recuperamos la democracia después de siete años de una dictadura cívico-militar que dejó un saldo trágico de muerte, desaparición, tortura, censura y endeudamiento. Desde entonces, hemos vivido 40 años ininterrumpidos de vida democrática, con sus luces y sombras, con sus avances y retrocesos, con sus logros y desafíos.

En estos 40 años, hemos elegido a diez presidentes mediante el voto popular, hemos sancionado leyes fundamentales para la ampliación de derechos y la consolidación de las instituciones, hemos juzgado y condenado a los responsables del terrorismo de Estado, hemos recuperado la soberanía sobre nuestros recursos naturales, hemos integrado el Mercosur y otros organismos regionales, hemos defendido nuestra causa Malvinas ante el mundo, hemos atravesado crisis económicas y sociales que pusieron a prueba nuestra capacidad de resistencia y solidaridad.


Pero también hemos cometido errores, hemos sufrido decepciones, padecido corrupción, toleramos injusticias, enfrentamos conflictos y perdimos oportunidades. La democracia no es un estado perfecto ni definitivo, sino un proceso dinámico y permanente que requiere de nuestra participación activa y responsable.


El próximo 19 de noviembre, tenemos una nueva cita con la historia. Ese día se definirá el futuro de nuestro país en el balotaje presidencial entre Sergio Massa y Javier Milei. Una elección que no es una más, sino que representa una encrucijada entre dos modelos de sociedad opuestos: uno democrático y republicano, y otro autoritario y fascista.


Sergio Massa, el candidato de Unión por la Patria, es el actual ministro de Economía y propone un proyecto de país basado en el desarrollo productivo, la inclusión social, la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento de las instituciones, sosteniéndose en el peronismo, que es la corriente política más importante y preponderante del pais en estos últimos 70 años.


Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza, es un economista ultraliberal que se hizo famoso por sus insultos y agresiones a periodistas, políticos y ciudadanos. Desde su verborragia y extremismo propone un proyecto de país basado en el individualismo extremo, el desmantelamiento del Estado, la negación de la solidaridad y el desprecio por la democracia.


Milei no es solo un candidato más. Es un peligro para la democracia y los derechos humanos. Así lo demuestran sus vínculos con el autoritarismo y el fascismo, que son las antípodas de los valores que los argentinos hemos conquistado con mucho esfuerzo y sacrificio.


Milei fue asesor de Domingo Bussi, el gobernador del proceso militar en Tucumán, responsable de crímenes de lesa humanidad. También se reunió con Ricardo Bussi, el hijo de Domingo y actual legislador provincial, acusado de abuso sexual y operador del kirchnerismo.


Milei expresó su admiración por Augusto Pinochet, el dictador chileno que asesinó a miles de personas y violó sistemáticamente los derechos humanos. Y defendió a Adolf Hitler, el líder nazi que desató la Segunda Guerra Mundial y perpetró el Holocausto.


Estas actitudes y declaraciones de Milei son incompatibles con los principios democráticos y republicanos que rigen nuestra Constitución Nacional. No podemos permitir que un personaje como él llegue al poder y ponga en riesgo nuestra libertad, nuestra dignidad y nuestra convivencia pacífica.


Por eso, desde este espacio periodístico, hacemos un llamado a la reflexión y al compromiso cívico de todos los ciudadanos. Recordemos la consigna del Nunca más, que surgió del informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que documentó los horrores de la dictadura militar. Recordemos las palabras del presidente Raúl Alfonsín, que nos convocó a defender los derechos humanos y la democracia. Recordemos el alegato del fiscal Julio César Strassera, que cerró su acusación contra las juntas militares.


No dejemos que el autoritarismo vuelva a gobernar nuestro país. No permitas que te obnubilen con sus falsas promesas de libertad. No dejemos que nos roben el futuro. Digamos Nunca más a Milei.