Gràcies per tot, Messi

La presidencia de Bartomeu y sus consecuencias en la salida del astro Argentino del Fútbol club Barcelona.

Luego de que el 5 de agosto el Fútbol Club Barcelona anunciara la salida de Lionel Messi del equipo luego de unas últimas temporadas “decepcionantes”. 3 días después, el futbolista argentino dio una conferencia de prensa entre tristeza y lágrimas para confirmar dicha noticia. 

Muchos fanáticos del fútbol se habrán preguntado en más de una ocasión cuándo dejaría Messi el Barcelona. La respuesta más concurrente era que jugaría en el club catalán hasta retirarse. Otra también era que se quedaría en Cataluña hasta una edad muy avanzada para un futbolista –los 38 años- para luego hacer una última escala en Newell’s Old Boys y cerrar con broche de oro su carrera como jugador. Sin embargo, dichas predicciones no contaban con la llegada de un hombre a la presidencia del Barcelona, quien pondría al club “patas para arriba”: Josep María Bartomeu. 

Si bien hubo cosas positivas durante los primeros años de su gestión iniciada en 2014, como la compra de Neymar, se fue derrumbando poco a poco. En julio de 2017, Bartomeu fue a París para comprar al futbolista del PSG Marco Verratti. Pero regresó a Cataluña sin el futbolista italiano y encima vendió Neymar por 222 millones de euros. Algo que seguro influyó emocionalmente a Messi por “perder” a su amigo, además de dejar un vacío en la delantera del equipo. Un hueco que Bartomeu intentó rellenar con las compras de Philippe Coutinho, Antoine Griezmann (120 millones de euros cada uno) Ousmane Dembélé (105 millones de euros). Sin embargo, ninguno le llegó a los talones al futbolista brasileño; sólo convirtieron 100 goles en el Barcelona entre los tres futbolistas (9 temporadas si son contadas), mientras que Neymar logró hacer 105 en 4 temporadas. 
Aun así, Messi todavía contaba con su otro amigo Luis Suárez, pero en 2020, el club catalán decidió rescindir de los servicios del delantero uruguayo y venderlo por sólo 2 millones de euros al Atlético de Madrid. Meses después, el club dirigido por Diego Simeone salía campeón de la liga española, mientras que el 10 de Barcelona observaba cómo su amigo levantaba el trofeo más importante a nivel nacional en España. 
Por su parte, Bartomeu no tuvo mejor idea que pagarle a medios de comunicación en Cataluña para que hablaran mal de sus propios jugadores- como Messi, Piqué o Sergio Busquets- y defendieran a “capa y espada” su gestión. 
Esto sólo provocó más problemas internos en la institución y que aumentaran los deseos del astro argentino de vestir la camiseta de otro equipo. Sin embargo, apareció una luz al final del túnel luego de que Josep María Bartomeu dimitiera su cargo y Joan Laporta, el hombre que estaba a cargo del club cuando ganaron el sextete, asumiera como presidente del club. Su segundo mandato empezaba con el pie derecho luego de haber traído “gratis” a jugadores como Sergio Agüero y Eric García. Desafortunadamente, Laporta se encontró con una deuda de más de 1.173 millones de euros y con un Messi golpeado en la moral. Esto se tradujo en la peor cosa que le podía ocurrir como presidente del Barcelona: la salida del futbolista rosarino. Algunos lo acusan de ser el responsable debido a que prometió un contrato económico que no pudo cumplir; por ende, le mintió a Messi y a su padre. Otros argumentan de que el astro argentino no hizo “todo lo posible” para quedarse en el club. Lo cierto es que es un tema que sólo fue hablado a puertas cerradas entre los protagonistas, por lo que es muy probable que no se sepa qué pasó en realidad. Sólo queda uno como espectador en decidir a quién creerle y a quién no. 
Luego de 21 años en los que ganó: 4 Champions League, 10 Ligas de España, 7 Copas del Rey, 8 Supercopas de España, 3 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas de Europa, 6 Balones de Oro, 8 pichichis, y convirtió 672 goles en 778 partidos jugados, Lionel Messi se despidió del FC Barcelona para empezar una nueva aventura en un lugar a 990 kilómetros de Cataluña y en el que se habla un idioma parecido. 
A un club que comparte los colores azul y rojo en su camiseta y en donde lo espera su amigo Neymar: el Paris Saint Germain. ¿Se quedará en París? ¿Volverá al Barcelona? ¿Volverá a ser el Messi feliz de años anteriores? Son preguntas que los fans del fútbol se deben estar haciendo en la cabeza. Aunque, sin importar a dónde vaya o para qué club juegue, Messi siempre va a tener el apoyo de millones de fanáticos argentinos y de todo el mundo porque verlo jugar sigue siendo algo único y porque cada día está más cerca de colgar los botines para ponerle fin a su carrera, por lo que hay que aprovecharlo al máximo.